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IMSS incrementará el número de trasplantes de riñon

El Hospital de Especialidades de Guadalajara va por ocho procedimientos a la semana. Al año aumentarán a 416 intervenciones.

informador.com.mx , 2016-06-06 14:50:20

Para incrementar la cifra de trasplantes de riñón que se practican por semana en el Centro Médico Nacional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y rebasar el récord de los 303 procedimientos realizados durante el año pasado, las autoridades médicas habilitarán “en el corto plazo” un turno vespertino. 

De esa manera, los seis trasplantes renales que se realizan semana por semana incrementarán a ocho. Esa es la apuesta que se ha fijado la institución para antes de que termine el año, confirma Eduardo González, jefe de la División de Trasplantes.

Con ocho operaciones de alta especialidad en riñón por semana, la cifra anual podría llegar a 416: 113 más que en 2015. Hoy, el Centro Médico es un referente a escala nacional y Latinoamérica por la cantidad de procedimientos.

El jefe de Trasplantes explica que la nueva meta se proyectó a propósito de una instrucción presidencial para crecer al menos en un 10% la cantidad de operaciones de alta especialidad en la República Mexicana. 

“Tratando de seguir esos objetivos, ya tomamos acciones al respecto y ahorita estamos realizando seis trasplantes de riñón de lunes a viernes… pero estamos gestionando para lograr la apertura del turno vespertino en el Hospital de Especialidades. Al hacerlo podríamos realizar cinco trasplantes de riñón programados en el turno matutino y podríamos iniciar con tres en el vespertino”. 

Sólo en los primeros cinco meses de 2016, los especialistas del CMNO practicaron 116 trasplantes de riñón. 98 de ellos por donador vivo; el resto fueron órganos de donadores con muerte encefálica. 

“El año pasado rompimos los números históricos, tanto en trasplantes de donador vivo como con muerte encefálica”. 

De hecho, el primer procedimiento del tipo en México quedó registrado en Jalisco hace 40 años: en 1976. El paciente fue el señor José Pantoja Reyes, quien atribuye su buena salud a una extrema disciplina en los horarios para tomar sus medicamentos vitalicios.

Jalisco es el segundo lugar nacional 

Jalisco se encuentra sólo por debajo de la Ciudad de México en los indicadores nacionales de todo tipo de trasplantes durante los últimos seis años. Mientras en la capital del país se han realizado cuatro mil 426 procedimientos, en Jalisco la cifra global en cuatro especialidades llega a dos mil 342. 

De acuerdo con cifras de la Unidad de Transparencia e Información del IMSS, entre 2010 y 2015 en Jalisco se han realizado mil 960 trasplantes de riñón. Son mil 228 más operaciones que las practicadas en el Estado de Nuevo León (732) y 481 menos que las reportadas en la Ciudad de México en ese lapso.

Jalisco también destaca en una tercera posición nacional en trasplantes de corazón, con 11 procedimientos en los últimos seis años.

Eduardo González, jefe de la División de Trasplantes en el Centro Médico Nacional de Occidente, explica que los rezagos en el comparativo nacional no se deben tanto a la cultura de la donación, pues ésta registra una “buena” evolución. La traba radica, dice, en la cantidad de personal con que se cuenta. 

Hoy, por ejemplo, el núcleo de especialistas en trasplantes de riñón realiza más trabajo que antes: deben practicar seis operaciones, y próximamente tendrán que hacer dos más por semana. 

“Es importante capacitar personal suficiente para fortalecer los otros programas, como el de corazón e hígado. Se trabaja en ello (…) Tan lo estamos haciendo que, a partir del mes de octubre de este año, viajará un grupo multidisciplinario de médicos que participan en trasplantes de hígado a Francia a un adiestramiento para trasplante”.

Eventualmente, el CMNO habilitará un programa para trasplante de glándulas para tiroides. Ya comenzaron los trámites administrativos para ello. Además, buscará contar con un banco robusto de tejidos, a fin de que pueda ampliarse la cartera de servicios médicos y realizar donaciones de piel, hueso y hasta tendones.

Si esto es morir, es bonito. No te preocupes”, le dijo Marco Antonio Mancilla a su esposa, Claudia Ibarra, segundos antes de desvanecerse. Escuchaba poco de lo que sucedía a su alrededor y su visión se nublaba. El corazón le respondía débilmente y los doctores luchaban por mantenerlo con vida. 

Una vida de trabajo excesivo, estrés, mala alimentación y poco descanso le cobró factura al alcanzar los 40 años. Aceptó la muerte y se despidió de su mujer, pero la vida le sonrió. Horas después abrió los ojos y decidió luchar por permanecer con su familia.

Su primer síntoma ocurrió a finales de 2010. Caminaba rumbo a una cascada, en Mazamitla, cuando un fuerte mareo lo atacó. Náuseas y fatiga se sumaron a los síntomas. 

De regreso en Guadalajara, un chequeo general le confirmó que había sufrido un infarto y le pidieron exámenes más detallados. El cuadro se confirmó: su corazón dejaba de funcionar.

“En ratos mejoraba, pero no me sentía pleno. Fuimos con un cardiólogo, quien me dijo que estaba muy grave. ‘No sé cómo andas caminando. Lo tuyo no tiene cura con medicamento’. No había consultorio que visitara y no saliera con una desilusión. Un doctor se atrevió incluso a decirme que tenía seis meses de vida. Eso fue en 2010”.

Eventualmente conoció al doctor Jorge Straffon Castañeda, en el Hospital San Javier, y recibió un diagnóstico menos agresivo. Comenzó un tratamiento y logró mantenerse en pie hasta febrero de 2014, cuando los mareos regresaron y se agudizaron. Uno de éstos fue el que lo hizo despedirse de su familia. 

Marco despertó con un marcapasos en su pecho. La falla cardiaca era cada vez peor y escuchó por vez primera la palabra “trasplante” como su tratamiento. “Ya no podía caminar más de 20 o 30 pasos. El doctor me dijo: ‘Ya no hay de otra’. 

Sin embargo, el 19 de diciembre de 2014 recibió una noticia: un joven falleció y sus familiares decidieron salvar las vidas que fueran posibles. 

La familia de Marco aguardó con inquietud desde que el doctor lo llevó al quirófano. “Cuando entro le digo a los doctores: ‘Pues aquí estoy. Si no los vuelvo a ver, pues muchas gracias’”. 

Jorge, al frente de la sala de operaciones, recuerda la alegría de su equipo cuando retiró la pinza, la sangre comenzó a fluir por el nuevo órgano y éste comenzó a latir. “Son segundos de silencio que se convierten en momentos de euforia al ver que el trabajo de toda la gente tuvo resultados positivos. Porque todo su esfuerzo se ve reflejado en momentos. En instantes”.

Su paciente despertó horas después. Luego comenzó a adaptarse a su nueva realidad. “Tuve el miedo de conocer de nueva cuenta mis habilidades, pensaba que en cualquier paso me iba a volver a sentir mal. Y no, empiezas a superarte poco a poco”.

Superarse. Esa es la palabra que describe a Marco. Meses atrás no podía cargar un vaso con agua; hoy recorre hasta 37 kilómetros en bicicleta y rueda cada vez que sale el Sol. También decidió unirse a un club de motociclistas, con quienes su esposa y él han recorrido gran parte del país. Y eso a sólo un año de que recibió un corazón nuevo.

Su vida previa de trabajo excesivo, estrés, mala alimentación y poco descanso han dado un vuelco completo. “Podré perder la vida… pero la vida ya no me la pierdo”. Con esa idea despierta; con esa idea duerme. 

Marco es uno de los seis pacientes que han recibido un nuevo corazón en el Hospital San Javier durante la última década. Y es, además, un recuerdo de alegría para su médico, quien recomienda un chequeo general inmediato ante cualquier síntoma que impida desarrollar las actividades cotidianas con normalidad. 

México, con tecnología médica de primer mundo

La única diferencia tecnológica en medicina que existe entre México y cualquier país desarrollado, está en la cantidad. Carlos Dueñas García, director médico en el Hospital San Javier, afirma que esta institución médica “está a la altura de cualquier hospital: americano o europeo. Exactamente lo mismo que te puedes hacer en Estados Unidos lo puedes hacer en México”.

Afirma que en países europeos, asiáticos o norteamericanos, la cantidad de espacios con alta especialización son más que en México. Eso no puede discutirse. Pero los que hay en el país no le piden nada a éstos. 

“Aquí hay frutos. Hoy, por ejemplo tenemos programas reconocidos y bien registrados en protocolo de trasplante de hígado, riñón, paratiroides, corazón y piel, que están avalados (…) Específicamente en los programas de trasplante hepático, a nivel privado, el Hospital San Javier es el sitio que tiene más trasplantes y con mayor éxito. En trasplante cardiaco igual”.

El récord acumulado en la última década es de 199 trasplantes de órganos exitosos. Desde hace 21 años, este hospital comenzó a realizar intervenciones de alta especialización. Fue, de hecho, el primero en hacerlo en el ámbito privado.

Eduardo Angulo López, cirujano especialista en trasplante renal, abunda que el hospital se fundó con ese interés. “Participamos en la planeación de los quirófanos comunicados para poder transportar un órgano de una sala a otra. Era de los pocos hospitales privados en México donde había un área especial”.

Desde 2006 a la fecha, el Hospital San Javier ha practicado 142 trasplantes de riñón, 51 más de hígado y seis de corazón. Y aunque el listado nacional de trasplantes prioriza el destino de los órganos a las instituciones del sistema de salud pública, “nosotros estamos en el tema, y hasta ahora con muy buenos resultados”, concluye Carlos Dueñas.

El Hospital San Javier trabajó codo a codo con el Centro Estatal de Trasplantes de Órganos y Tejidos (CETOT), cuenta Eduardo Angulo, para la regulación de todos los centros médicos. “Incluso tiene permiso para hacer trasplantes multiorgánicos, tanto en tórax como abdomen. Es de los pocos hospitales en México, incluso a nivel institucional, donde se puede realizar este tipo de trasplantes”.

Jalisco es el modelo a nivel nacional: CETOT

La comunidad jalisciense poco a poco se aleja de los mitos y tabús en torno a la cultura de la donación de órganos. El Consejo Estatal de Trasplantes de Órganos y Tejidos (CETOT) está presente en cada procedimiento, garantizando así que los pacientes y sus familias tengan la garantía de que se trata de un proceso “vigilado”.

Tania Rebolledo Zuani, directora de Registro Estatal de Trasplantes en el CETOT, explica que la estrategia para incentivar a los ciudadanos a convertirse en donadores ha dado éxito. Mientras en 2014 se contabilizaron 51 donadores cadavéricos, en 2015 la cifra creció a 103: el doble. 

Para lograrlo, las autoridades en la materia emprendieron el programa “Hospital Donante”, que compromete a todos los núcleos médicos: públicos y privados a fomentar los beneficios de la donación y generarla como parte de sus objetivos centrales. 

“La sociedad tapatía es generosa y dice que sí a la donación. Lo que necesitábamos era que las autoridades voltearan a ver el tema”.

Aunado a ello, existe una supervisión permanente a los hospitales con licencia para practicar trasplantes. “Hoy ningún trasplante o donación se realiza a la arbitrariedad del médico o sin documentación previa”. 

Reconoce que las listas de espera crecen a un ritmo acelerado en comparación con los procedimientos que se practican para reducirlas, pero sí hay un incremento en las personas que deciden donar. 

Los datos

Listado nacional de pacientes en espera* 

12,360 personas esperan un trasplante de riñón.

7,418 pacientes esperan un trasplante de córnea.

418 personas esperan un trasplante de hígado.

56 enfermos esperan un trasplante de corazón.

11 personas esperan un trasplante de páncreas.

9 esperan un trasplante de riñón-páncreas.

2 personas esperan un trasplante de hígado-riñón.

1 persona espera un trasplante de pulmón

1 persona espera un trasplante de corazón-pulmón

*Corte al 13 de mayo de 2016. 


Escrito por: Queretaro.com.mx
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